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Peru quiere expulsar a los ambientalistas

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PERU QUIERE EXPULSAR A LOS AMBIENTALISTAS

Por. Fernando Najar

UN ABUSO

La intención del expulsar de la selva peruana al ecologista inglés, Paul Mc Auley  por sus ideas, en este caso por  defender el medioambiente amazónico y los derechos de los indígenas, es un indicio que la libertad expresión, la que custodia todas las demás libertades, está entrando en una etapa crítica en el Perú.

 foto Fnajar

Paul McAuley

Recibir un plazo de siete días para sus descargos legales,  luego de estar viviendo más de 20 años en el país, es tan atentatorio, injusto y  hasta obsceno; un retroceso hacia los tiempos del fujimontesinismo. Mc Auley  apenas tuvo tiempo  para presentar un Habeas Corpus  que le salvó de una expulsión inmediata. Seguirá en el Perú en tanto prosiga un proceso judicial.

Cuál fue su pecado?  ¿Señalar que las petroleras  contaminan los ríos y los bosques? ¿Revelar que cientos de indígenas presentan signos de intoxicación  con cadmio, plomo y arsénico? ¿Opinar sobre el baguazo? ¿Informar el remate de extensos bosques con una serie de vicios legales? ¿Anunciar que Herman Pezo ubicó su botadero en una reserva natural? ¿Lidiar con un alcalde desmesuradamente inculto y super nada para Iquitos?

Presidente del Perú, Alan García

La lógica de este ciudadano inglés frente a la acusación del Estado Peruano, es que, siendo misionero de una congregación católica, defendió el medio ambiente bajo los postulados del último Concilio del Vaticano,  que señala expresamente: destruir la ecología, es un crimen. Si el Perú es un país de credo católico, no podría entonces  desconocer lo que establece el Vaticano.  

El modo de cómo  intentaron desterrar al ambientalista, demuestra que el Gobierno de Alan García no  reconoce  la existencia de una poderosa corriente de voluntades que lucha contra el deterioro del ecosistema  mundial. Es una fuerza impresionante, tiene cada  día presencia y espacio en los convenios, tratados y políticas de gobierno. Dentro de esa corriente se encuentra la cooperación internacional.

 

ALGO QUE SE VENIA

Si  defender la Amazonia del saqueo es un delito; si denunciar la violación de los derechos humanos de los indígenas  es quebrantar la ley y la seguridad del Perú; entonces, según  la “lógica” del Gobierno Peruano, la expulsión de este misionero era   expeditiva desde  el 2005

Por esos tiempos desbarató  una comisión especial, que presidida por el entonces vicepresidente regional,  Víctor  Isla Rojas,  intentó concesionar unas 400,000 hectáreas de bosques maderables, incluyendo comunidades indígenas y biodiversidad existente,  con precios irrisorios a unos cuentos poderosos que utilizaban  testaferros.

 

Ministro del Interior de Perú, Octavio Salazar

De igual modo no pasaron por alto,  ni fueron archivados, los documentos acusatorios o acusetes enviados el 2006 al Ministerio de Relaciones Exteriores por el señor Joaquín Planas Morelli.

 Decía en las cartas este dudoso toledista , que fungía entonces de Prefecto de Loreto, que “el misionero Mc Auley era un “elemento perturbador”  y un personaje “que crea un clima adverso a las inversiones petroleras en la Amazonía peruana”. Mc Auley había descubierto que este personaje hacía continuas visitas a una cuestionada empresa petrolera.

Ex Prefecto, Joaquín Planas (centro) y Víctor Isla ( camisa roja)

CASO DE ANDOAS

Cierta mañana de diciembre del 2009, en el café Aris burger de la Plaza de Armas de Iquitos, un abogado vinculado al oficialismo de turno, amigo nuestro, nos decía:   ” que este padrecito, el Hno. Paul, hace rato que está  en la mira del gobierno”.

Según el letrado,  Mc Auley  había sido el artífice técnico para que  la Corte Superior de Justicia de Loreto   determine ( el 9 de diciembre del 2009)  la inocencia de 21 indígenas acusados de asesinar al PNP Jaime Reyna Ruiz   en marzo del 2008 durante la toma del lote petrolero AB en Andoas, la veta de oro de la Pluspetrol.

Cierto, Mc Auley demostró ante la opinión pública, cual eximio investigador televisivo, que las denuncias del Ministerio Público, de la Policía Nacional y de la propia Pluspetrol, carecían de sustentos para acusar a los achuares y kechuas que se rebelaron exigiendo puestos de trabajos  a la empresa petrolera. Inclusive trajo consigo  evidencias del asesinato deliberado de un indígena que nunca se investigó.

Desde entonces ha estado en la mira de un gobierno centralista desvinculado de Loreto y lujurioso de ofertar  la Amazonía.  La ONG. Amazon Wach confirmó por estos días que  Mc Auley  era seguido de cerca por el Estado Peruano, se entiende por la policía secreta peruana.

CONTRA LOS 78 DERRAMES PETROLEROS

Los responsables de la Pluspetrol, los que podrían haber influenciado en la decisión alanista, también lo tienen  jurado contra este misionero que ha estado denunciándoles por la contaminación  y continuos derrames petroleros  en los ríos Corriente, Tigre,  Pastaza, Morona y afluentes.

 

El último derrame, de 400 barriles  en el río Marañón, es una raya más al tigre porque nadie en Iquitos dice algo. A  Mc Auley le han entretenido con el cuento de la expulsión.

 Según el semanario limeño “ Hildebrandt en sus treces”, la  Pluspetrol ha provocado 78 derrames petroleros en la selva peruana,  sin que hasta ahora nadie atine  “patearle el trasero”, como  expreso textualmente el Presidente norteamericano, Barak Obama, en alusión  a la British Petroleum (BP) responsable del derrame petrolero en el Golfo de Mexico.    

Obama no sólo   pateó  técnicamente el trasero de la  British Petroleum, la que pagará una indemnización cercana a los 30 mil millones de dólares por daños y perjuicios, sino que ha suspendido todo los proyectos de exploración petrolera marítima.

En el Perú, los mandatarios  coquetean con los contaminadores. La minera Doe Run, que convirtió a la Oroya en uno de las cinco  ciudades más contaminadas del mundo,  pide prorroga para paliar sus daños a lo largo de 700 años. Pluspetrol, operador de Camisea, que tiene como salín (almacén de sal) al río Corriente está anunciando una inversión de 3,016 millones de dólares para el 2012. A ellos, ni el pétalo de una rosa. 

DESPEJANDO EL CAMINO PARA EL HORTELANO

En esa “cosmovisión” de ofertas y demandas de los recursos naturales de la selva peruana,  un personaje como Paul Mc Auley es un advenedizo para los “intereses comerciales” del Estado, un obstáculo para cualquier defensor del “Perro del Hortelano, el proyecto económico  más depredador de la historia.

Si damos  crédito al documento  del Ministerio del Interior,  entonces todas las ONGs internacionales establecidas en el Perú, defensoras del medio ambiente y de los derechos indígenas, estarían también en el riesgo de que las expulsen en cualquier momento del país.

Claro está, desde el baguazo del 2009, el gobierno intenta deshacerse de todos aquellos que intente interrumpir  sus cuestionadas concesiones de los recursos naturales de la selva peruana, desconociendo tratados y convenios  internacionales. 

Indígenas muertos en Bagua el 2009

Si todo aquel que se oponga al perro del hortelano, puede ser considerado como un elemento perturbador contra el Estado Peruano,  por  lo tanto sujeto al fueron judicial; no cabe duda que estamos entrando a un ciclo de oscurantismo. Hoy le toca a los ambientalistas. Como dice José Álvarez Alonso, el alanismo está hoy  en la caza de ambientalistas.

En el caso de Mc Auley,  la gota que colmo el vaso, la que provocó la  desesperación de los mercadotecnitas de Lima, los que tranzaron exitosamente  en  lotes petroleros el 70 % del territorio amazónicos, habría sido la denuncia del misionero inglés sobre la nueva Ley Forestal, plagada de vacios, como se observa en la  web de la Red Ambientalista,   www.redambientalistadeloretana..

El ambientalista está chocado con grandes poderes. El mismo  declaró esa posibilidad  a la prensa internacional. Con la nueva ley Forestal, el Estado tiene la libertad absoluta de concesionar extensas aéreas de bosques que estarían destinados al monocultivo. Se entiendo que es para la obtención de bioetanol, un proyecto privado que está creado conflictos sociales, como sucede en Alto Amazonas

Finalmente, la orden de expulsión del país del ambientalista británico, Paul Mc Auley  mortifica, molesta  de sobremanera a todos aquellos que perciben que la Región Loreto está ingresando, en términos ecológicos y económicos,  a una etapa de riesgo y devastación.

Lo quieren excluir  porque saben, los del Gobierno, que Loreto no tiene casi a nadie quien lo defienda para este tipo de vandalismo: la destrucción de su ecosistema.

   Mc Auley está por ahora libre de la expatriación,   el alanismo no calibró las consecuencias,   provocó una controversia en Iquitos, de la que está saliendo mal parado.

 

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